The bright side of life

sábado, mayo 10, 2008

Rebelión

Parecía que ahora que había pasado el cierre del mes infernal todo sería, en comparación, como una seda, pero ahora todo apunta a que, siguiendo escrupulosamente las leyes de Murphy, lo que aparentemente no podía ser peor va a empeorar un poquito más. Tenemos un nuevo suplemento (16 páginas más, del que me informaron cuando yo pregunté al ver las previsiones de publicidad, porque si no aún estaría en mantillas), otro que están negociando pero aún no nos han dicho nada (por lo general nos enteramos cuando oímos a las comerciales ofrecer publicidad en espacios que aún no existen), y está visto que, también a raíz de lo que les cuentan a las comerciales y a nosotras no, tendremos que sacar a mayores en dos semanas una revista de 80 páginas (lo que viene a implicar, a ojo de buen cubero, un incremento de trabajo del 150% respecto a hace tres meses, y sin incremento de personal).

Todo esto implica, por supuesto, que no podemos disfrutar de ninguno de los días de vacaciones que tenemos pendientes, ni siquiera los que ya estaban pedidos y aprobados, porque "vienen meses de mucha carga editorial y todo el mundo tiene que arrimar el hombro". Y con todo el mundo, naturalmente, se refieren a todo el mundo en el departamento de redacción y maquetación.

En principio, si no lo retrasan más tirándose más días sin pisar la oficina, los jefes se reunirán con nosotras el lunes para comunicarnos la montaña de trabajo que se nos viene encima. Y le pienso decir que no aceptamos.Y si me echan, que me echen.

Lo siento, pero me niego a que nos quedemos todas haciendo una o dos horas extras no remuneradas cada día durante sabe dios cuánto tiempo (porque el mes pasado era sólo ese mes que había mucha carga de trabajo, ahora es este también, y vete a saber lo que nos queda). Me mata de risa que nos echen en cara que nos vamos a nuestra hora, después del esfuerzo que hicieron "por la conciliación familiar" cambiando los horarios para que saliéramos a las cinco y media. Vale, antes hacíamos ocho horas y salíamos a las siete y media. Ahora hacemos ocho horas, supuestamente salimos a las cinco y media, pero deberíamos salir de motu propio a las siete o siete y media para mostrar nuestra entrega al trabajo. ¿Alguien más piensa que algo falla en esta apuesta por la conciliación?

Voy a plantarme, porque tengo un as en la manga. Con la jefa de redacción de baja y la mitad de la plantilla recién llegada y sin conocer todavía bien el modo de funcionamiento, si ahora nos vamos las dos a las que más nos afecta este cambio, este mes no sale nada. Ya no es que no salga la revista nueva y los quince mil suplementos, sino que ni siquiera sale el periódico, que es por lo que supuestamente nos pagan. Y casualmente, las dos que más puteadas estamos somos las que menos ahogadas estaríamos si nos echan: no tenemos hijos que mantener, ni hipotecas o letras de coche que pagar. Y aunque mi jefe se ponga en plan chulo y diga que a quien no le guste el ritmo de trabajo,que coja la puerta y se vaya, si ahora nos vamos lo iba a tener él más chungo que nosotras.

Eso sí, no pienso irme, es decir, dimitir. Si le parece mal nuestro plante, que nos eche él, que tendremos derecho a paro. Si está seguro de que el problema es que no nos da la gana de trabajar, y que hay gente ahí fuera dispuesta a echarle doce horas diarias por sistema y sacarle todo el trabajo, es libre de echarme y contratar a uno de esos superperiodistas.

Sí, en cierto modo es un chantaje en toda regla(Mira, algo he aprendido de tener que tratar con el novio de V). Pero se acabó el que me tomen por tonta. Sé que están aprovechando que no está mi jefa directa para hacernos tragar con todo aquello a lo que ella se había negado, y por ahí no paso. Una de dos, o nos alivian trabajo (con lo cual salgo ganando) o me voy al paro y me libro de varios meses de semiesclavitud (con lo que salgo ganando también).

Y lo siento, pero es que no me vale el argumento de "es que en publicidad hemos prometido a nuestros anunciantes que salimos en dos semanas al doble de páginas". Si yo para vender un coche le prometo al comprador que además de andar, vuela, si éste se lanza por un barranco y se estrella la culpa no es del coche, precisamente.

jueves, mayo 08, 2008

Morderme la lengua

El sábado pasado por la tarde estuve tomando un café con V, Selma, y otra amiga suya. Selma tenía que volver a entrar a trabajar, y la otra amiga iba a esperar un rato a que saliera otra del grupo, que trabaja en un centro comercial cercano, así que decidí hacer tiempo con ella mirando algo de ropa (lo bueno de mis estresantes condiciones de trabajo es que me han hecho adelgazar casi tanto en dos semanas como en los dos meses que llevaba de gimnasio, así que voy necesitando renovar vestuario). Le preguntamos a V si se apuntaba.

-No puedo, voy a "pueblodeminovio" - y lo dijo en un tono aún más lúgubre que el mío cuando me propusieron ir al Viña Rock y tuve que decir que no podía, que estaba de cierre en el periódico.
-Joder, no lo digas con ese entusiasmo, que me van a dar ganas de apuntarme -no pude evitarlo, me salió del alma la vena irónica, aunque conste que lo dije en tono "toidecoña", para restarle importancia.

Y al día siguiente, que salió el tema, Selma me dijo que tengo que tener cuidado con decir según qué cosas delante de V. Que vuelven a estar mal, y él vuelve a justificarlo en que nosotras estamos en su contra, y que cualquier comentario desfavorable a su relación hace que se cierre en banda y se aleje más. De hecho, parece ser que le ha soltado una perla del tipo "sé que tus amigas no quieren que estemos juntos, y si siguen interponiéndose tendré que renunciar a ti para que no las pierdas".

Es manipulación pura y dura por el viejo método del victimismo, pero le está funcionando. Y al parecer las cosas les van de pena, y él se pilla mosqueos por gilipolleces y se tira dos días con el móvil apagado, pero luego si quiere hablar con ella y V no contesta ipso facto, no duda en llamar a sus padres, su hermano o incluso a Selma y compañía para averiguar donde está. Pero aún así, si alguien hace el menor comentario que se pueda interpretar como una oposición, crítica o duda sobre esa historia, se convierte automáticamente en el culpable de todo lo que va mal en ella.

Así que me muerdo la lengua y me trago mis palabras. Ahora parece ser que,después de que él amenazara con romper porque ella era reacia a hacer un viaje juntos, efectivamente se van a ir a hacer el viaje. Y que están hablando de ir a vivir juntos. Y que tienen que comprar el regalo a medias para la comunión de la hija de nosequé amiga suya (parece ser que le van a comprar una wii. Y no es por nada, pero me flipa que V, que se niega a salir por no gastar en dos cocacolas y ahorrar para pagarse el coche, esté dispuesta a pagar la mitad de una consola para la hija casi desconocida de una tía a la que conoce de unos cafés, que no llevan ni un año saliendo). Y mientras, yo me muerdo la lengua un poquito más, y me sigo tragando unas cuantas palabras más.

Y lo peor es que se me nota. Porque puedo hacer eso, quedarme callada y tragarme mis opiniones, pero no puedo fingir que me parece todo estupendo, y decir que estoy de acuerdo y que me parece un buen tío cuando no es así. Y tanto hermetismo en mí resulta bastante sospechoso...

domingo, mayo 04, 2008

Reiniciar

Por si acaso mis propósitos de ponerme las pilas para cambiar todos esos aspectos en los que me había quedado atascada estos años se quedaban en papel mojado por el peso de la rutina y de mi pereza congénita, la vida se va encargando de ponérmelo en bandeja. Ayer, cuando iba ya para casa, me llega un sms de A diciendo que está empezando a medio salir con una chica y que creía que por lo menos debía avisarme. En el momento me quedé un tanto noqueada, en parte porque después de tres años quedando, aunque no tengamos nada serio, digo yo que qué menos que una llamada a plena luz del día, y no un sms de borrachera. Y en parte me sentí un tanto pardilla, porque últimamente me estaba planteando terminar ya con esta historia, que a fin de cuentas no iba a ninguna parte y ya ha dado de sí todo lo que podía dar, pero lo iba posponiendo, y al final he quedado yo como la "dejada" (lo estoy escribiendo y me da vergüenza de lo adolescente e inmaduro que suena eso de quedar como la dejada o como la que deja, pero es lo que hay).

Soprendentemente, aunque me fui a dormir un poco plof, me he despertado muy tranquila, e incluso de buen humor. Fueran o no las maneras de hacerlo, tenía que pasar. Y en cierto modo ha sido de la manera más lógica: es absurdo dejar una relación que no existe, pero en el momento en que entra una tercera persona en esta ecuación a la que sí prometes exclusividad sexual, estas historias se acaban. Y siempre he sabido que si hubiera podido volver con D, habría sido yo quien cortara por lo sano esta historia (como estuvo a punto de pasar en 2006), así que tampoco puedo dármelas ahora de mujer despechada.

El caso es que he criticado miles de veces a quienes se pueden tirar años metidos en relaciones que no les dan ni frío ni calor, simplemente por comodidad, por tener algo seguro, porque es lo que toca...y en cierto modo, yo he estado haciendo lo mismo. Me "autoabsolvía" recordando que realmente no estábamos saliendo en serio, y que no estaba dando falsas expectativas a nadie porque A tenía tan claro como yo que esto era algo abierto y sin compromisos, sexo, risas y poco más. Pero así y todo, he hecho lo que tan mal me parece en los demás: me he apalancado, me he acomodado, me he ido a lo seguro, a mejor pájaro en mano (mira, esto hablando de lo que hablamos, puede interpretarse con segundas) que ciento volando. Y yo no soy así, no quiero ser así.

De modo que se acabó una etapa. Que no ha sido de las peores, pero tampoco de las mejores. Que ha tenido cosas buenas, pero muy pocos momentos realmente irrepetibles. A fin de cuentas, aunque no haya venido del modo que yo preferiría, este paso era inevitable para dar el cambio que necesito.

lunes, abril 28, 2008

29

Ya he cumplido los 29. Estoy a 365 días de dejar atrás la veintena, y da cierto vértigo, cada vez pasa el tiempo más rápido...

Después de pasar el domingo de bajón, y echar una lagrimilla furtiva oyendo canciones tristonas, me he enjugado las lágrimas y he decidido que no me iba a pasar el día de mi cumpleaños torturándome por el tema de siempre.

Tampoco voy a repetir otro de mis periódicos "a dios pongo por testigo que voy a olvidarme, blablabla", porque esos propósitos acaban siendo como aquello de "piensa en lo que quieras menos en un elefante rosa". Simplemente, voy a archivar esta obsesión en un rinconcito donde no ocupe demasiado, y voy a dedicar mi atención a otros temas. A sacar adelante todo el trabajo que tengo, a preparar mi huída hacia un trabajo mejor cuando mi jefa vuelva de su baja. A cuidar de los amigos que ya tengo y a hacer otros nuevos. A probar cosas nuevas, visitar nuevos sitios...

No voy a hacerme grandes propósitos de cambio, a fin de cuentas. Sólo voy a intentar divertirme, en vez de darle vueltas una y otra vez a las mismas neuras. Voy a despedir a la veintena como se merece, faltaría más.

domingo, abril 27, 2008

Fase de aceptación.

Ayer quedo con Charlotte para tomar unas cañitas y contarnos la una a la otra nuestras miserias laborales. Cuando estamos haciendo el cambio de una zona a otra, pasamos delante de un bareto que frecuentan bastante los amigos de D. Con el rabillo del ojo capto en el interior a su grupo de amigos y una cabeza femenina de pelo rubio, ato cabos y sigo caminando... pero ya es tarde. Charlotte ha visto al grupo y se ha parado delante de la puerta saludando toda sonriente. "¡Holaaaaa! y para allá que se va, sin oirme a mí que, desde atrás, intento frenar su intento de entrar en el bar. Pero ni me oye, así que para no quedar como una borde de mierda me toca poner mi mejor sonrisa de pega (por suerte la tenía recientita, del puto congreso al que tuve que ir esa misma mañana).

Charlotte, en su línea, no se ha dado cuenta de que está la novia de D hasta que ésta, apenas nos ve traspasar el umbral, cruza toda la barra de un salto para agarrarse de él con la agilidad de un guepardo que se abalanza sobre una cría de ñu en un documental de bichos de la 2. Ahí es donde Charlotte, que ya se había acercado toda dispuesta a saludarle, se cosca de la situación y se queda medio cortada.

Yo, con la excusa de que hace siglos que no veo a S y a su novio, me limité a quedarme plantada junto a ellos, preguntarle a ella por sus oposiciones y comentarle que estoy un poco hecha polvo del trabajo (que es verdad de la buena, y de paso me da una excusa si me ven decaída). D ni se acercó, y yo, por supuesto, tampoco. No me apetece nada que me presente a su novia, y tener que darle los dos besos,y toda la pesca. No tengo nada personal contra ella porque no la conozco de nada pero, francamente,prefiero que eso siga así. Y su gesto de "marcaje del territorio" apenas nos vio entrar me da sobradas razones para suponer que a ella tampoco le hace especial ilusión conocerme a mí, así que...

De todas formas, es todo raro. Es raro encontrarnos cuando va sólo con los colegas y tirarnos media hora charlando, pero encontrarnos cuando va ella y apenas saludarnos con la cabeza. Es raro verlo agarrado a otra delante de mí. Es raro seguir dándole vueltas a este tema y que me siga jodiendo tres años y pico después, de eso también soy plenamente consciente.

Al salir, Charlotte intentó animarme, en compensación por haberme metido en la boca del lobo, haciéndome ver que si no pegan ni con cola (claro que, tampoco S y su novio, y ahí siguen); que si la tía parece diez años mayor que él y es feísima (y claro, acostumbrado a salir con topmodels como la menda, lo mismo el pobrecillo no se adapta,no te fastidia); que si él se quedó bloqueado y no saludó fue porque también se le haría difícil porque si ya no sientes nada por un ex no tiene por qué violentarte encontrártelo con el actual...

Y yo se lo agradezco, pero probablemente no es lo que más me convenga que me digan, porque me ayuda a alimentar mi tendencia al autoengaño. Porque la tía será como sea (que igual luego la conoces y es una persona maravillosa, por otra parte), pero el caso es que en su momento él pudo elegir estar otra vez conmigo y no lo está, y en su momento pudo elegir salir con ella, y ahí están.

Y me puedo consolar pensando que lo que tiene con ella no será como lo que tuvo conmigo; que es la típica relación que inicias cuando tienes cierta edad, has dado algunos tumbos, y decides que lo que te hace falta es estabilizar y sentar cabeza; me puedo consolar con quince mil excusas,y razonamientos, siempre podré encontrar una perspectiva favorable a mis intereses desde la que interpretar cualquier situación.

Pero así y todo, los hechos son los hechos. No puedo saber si está enamorado de esa chica, si le incomoda más o menos verme, si realmente se quedó paralizado en su rincón de la barra porque no supo como gestionar la situación, o si realmente le apetecía más quedarse ahí con su chica que tener que acercarse a darle palique a la ex. Tengo un montón de margen de versiones probables para elegir la que más me apetezca, me guste, me convenga o me consuele.

Pero los hechos son los hechos, y los hechos son que está con ella, y que yo simplemente soy la ex. Y eso es algo objetivo, comprobable, demostrable e indiscutible. Y ya van siendo horas de que me lo meta en la cabeza, que deje de negarlo o de buscarle peros. Que lo acepte y que cierre ese ciclo.

viernes, abril 25, 2008

The Boss ( y no hablo de Springsteen precisamente...)

Estoy demasiado cansada para ponerme a buscar y enlazar, pero hace algún tiempo leí un post genial en el blog de Elena cuyo título era algo así como "ese incompetente de ahí es mi jefe", en el que se hablaba sobre la tortura psicológica que supone tener que acatar órdenes de alguien que tiene mucha menos idea que tú de vuestro trabajo. Y que encima, se cree que es el único ser pensante del planeta, y que si los demás no compartimos sus desvaríos es porque, al contrario que él, no analizamos a fondo las cosas.

Que mi jefe pertenece a esa especie no es para mí una novedad. De hecho, ni siquiera es el primero de este subgénero con el que tengo la dudosa suerte de trabajar. Aún recuerdo a uno (realmente el jefe no era él, sino su mujer, pero ésta le daba atribuciones de "segundo de a bordo") que en su día me echó un rapapolvo sobre cómo él llevaba 20 años cubriendo información política y yo sólo era una puta becaria, simplemente porque osé puntualizar que "candidatura" y "legislatura" no son sinónimos, y que, también en su día, se quedó maravillado cuando le descubrí que quienes tenemos unos conocimientos informáticos a nivel de hacker ultraavanzado conocemos una supersecreta y misteriosa página de internet llamada "google" en la que, si escribes una palabra en una barrita, te indica cientos de sitios en los que se habla de ese tema (en buena hora: los tres meses siguientes fueron todo de "Cora: tú que entiendes de informática, búscame información sobre tal persona en la página esa del guglenosequé que conocías tú").

Además, en casi dos años y medio que llevo trabajando donde estoy, he tenido múltiples ocasiones de conocer el nivel de empanamiento mental de mi boss. Suyas son perlas como: "Cora, quiero sacar un reportaje de información desvelando cuánto cobra el director de tal empresa. Llama a los sindicatos, a ver si tienen alguna nómina suya"; "Conste que yo no soy machista, ¿eh? Pero entiendo que si cuando un tío se divorcia su economía se resiente porque tiene que andar pagando pensiones, y encima el hijo se lo queda la mujer, a alguno se le vaya la pinza de vez en cuando y le meta dos tiros a la ex. Y la gente si digo eso me mira como si estuviera pirado, cuando lo que pasa es que yo sí que pienso las cosas". O la mítica: "para el próximo número quiero una entrevista importante para portada, que llame la atencion. Llamad a la Zarzuela para ver si nos gestionan una entrevista al Rey" (si bien alguna vez cambio algún nombre o fecha para hacerme menos reconocible, palabrita del niño jesús que esta es 100% verídica).

-Boss, que el Rey no concede entrevistas
-Na, eso es porque a nadie se le ha ocurrido pedírsela.
-Yaaaa, seguro que el pobre está en su palacio todo angustiado preguntándose qué tiene Ortega Cano que él no tenga para que el Hola le pida una exclusiva...

En fin, que con todos estos precedentes, mi capacidad de sorpresa en cuanto a idas de olla de los altos mandos está cada vez más reducida. Mi capacidad de indignación, no obstante, sigue en todo su apogeo. Sobre todo ahora que la jefa de redacción, que era el cargo intermedio entre ambos, está de baja, y me toca a mí tratar toooodos los asuntos del departamento directamente con él. Y vaya por delante que "tratar temas con él" es algo parecido a lanzarte una y otra vez de cabeza contra la Gran Muralla China intentando descolocar alguna piedra.

Y mañana, sábado, me ha endilgado un maravilloso plan de astir con él a un congreso en mi ciudad. Porque, aunque sea sábado, como es en mi ciudad, tampoco es como hacerme trabajar de verdad.

En fin, no sé si dimitir y dejarles con el culo al aire, amenazarles con dimitir ahora si no me arreglan los papeles para cobrar el paro si me voy cuando vuelva la jefa, o aprovechar todas estas divertidas anécdotas para escribir el guión de alguna telecomedia (las sitcoms con jefes incompetentes están de moda, ahí está rockefeller plaza, o the office) y buscar curre en Globomedia...

lunes, abril 21, 2008

Mi primera quedada, chispas...

¿Qué pueden hacer siete blogueras (bueno, alguna más, y algún bloguero, y alguna ex bloguera también) sueltas por Madrid?

- Quedarse atrapadas a distintos lados de la puerta del hostal nada más llegar

- Descubrir que los hostales madrileños combinan lo retro (paredes empapeladas y ascensores decimonónicos) con las altas tecnologías,como los armarios de "apertura digital " (dícese cuando uno mete el dedo por el bujero donde debería estar el picaporte y tira de la puerta hacia fuera, tecnología punta).

- Darse paseos hacia los dos baños comunitarios: o, mejor dicho, hacia el baño y hacia el "ano" (sic: creo que Luna ya ha puesto las pruebas gráficas).

- Mojarse muuuuucho bajo la lluvia

- Comprar paraguas por la calle por tres euros

- Seguir mojándose muuuucho después de que el viento se cargue los paraguas

-Formar equipos de vacas y toros

- Sacarse fotos con antifaces (gran frase mítica de Bego: "voy a ver cómo me queda... ay, no, que no puedo ver")

-Poner caras de "enano gruñón" (ésa es la Rake, claro...)

- Contar anécdotas de persecuciones a famosos (¡Verooooo, veroooo!)

-Hacer el caracol, con cuernos y todo...

-Vestirse "de etiqueta" (de hecho, creo que todavía no le he quitado la etiqueta a la camiseta. Tengo de acordarme de hacerlo antes de volver a ponerla aquí, porque esos refinamientos de la capital igual quedan raros por provincias,jajaja)

- Gritar "por qué no te callas" ante el Palacio Real (o intentarlo, que los guardias civiles nos debieron ver mala pinta y nos dijeron que nos alejáramos de la puerta. Y eso que ni llevaba mi camiseta de las meninas republicanas).

- Descubrir lo avanzados que estaban los romanos, que hasta habían descubierto el contrachapado...

- Descubrir que en la iglesia de la Almudena se pueden comprar sarcófagos. Con las ganas me quedé, pero si en el equipaje de mano del avión no me dejan pasar catapultas (no es coña, que lo vi en la página de Aena), lo mismo el sarcófago tampoco cuela...

- Ver a un gayumbero desfilando por el pasillo del hostal (bueno, lo vieron Luna y Alba, que servidora no tenía las lentillas puestas y sólo veía bultos de colorines)

Y un montón de cosas más que ahora mismo no recuerdo, o que no pongo para no plagiar del todo los posts de las demás (aunque de momento sólo he leído el de Alba y el de Luna, para no seguir plagiando al resto). Habrá que repetirlo, que ahora que sé que puedo orientarme por la T4 sin problemas, me apunto a un bombardeo...